Miguel Barrera nace en Vall d’Alba (Castellón). Su afición por la cocina le llega desde pequeño, con la naturalidad del que se ha criado rodeado de cazuelas y sartenes. Así, fue a partir del año 1973 y en el establecimiento que sus padres fundaron en la misma localidad de Vall d’Alba bajo el nombre El Paraíso, donde un joven Miguel dio sus primeros pasos en el mundo de la restauración.

Antes de convertirse en cocinero profesional, estudió Magisterio por deseo de sus padres. Al finalizar los estudios y con el deber ya cumplido, decidió que era hora de dedicarse a lo que realmente le llenaba. Fue entonces cuando inicia su formación en la Escuela de Hostelería de Castellón y cuando, al finalizar, se incorpora ya de forma definitiva al negocio familiar.

Fueron años de cocina de corte tradicional, de menús diarios y de un restaurante que servía tanto a los vecinos como a los viajeros que pasaban por la zona. Hasta que fruto de la lógica evolución, El Paraíso termina convirtiéndose en Cal Paradís. Ejemplos hay muchos en los que los negocios de hostelería de tradición familiar evolucionan de generación en generación. El de los Barrera no es una excepción.

El momento del cambio llegó en 2004, cuando junto a su mujer Ángela Ribés, levanta sobre los cimientos del antiguo Paraíso un nuevo espacio más moderno, dinámico y funcional. Pero sobre todo, un espacio en el que dar rienda suelta a la creatividad, a su forma de ver la cocina. En definitiva, nuevo nombre, nuevo espacio, nueva filosofía… y nueva cocina.

Desde entonces inicia un nuevo rumbo, siempre con los pies en el suelo, en el que la creatividad se fusiona de forma inevitable con la tradición. Esa “cocina con memoria” – como la ha definido el ex presidente de la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana, Sergio Adelantado – es respetuosa y defensora acérrima de todo lo local. Es la que ha marcado su trayectoria durante los últimos años y la que le ha reportado numerosos reconocimientos, primero en el ámbito local y autonómico, y más tarde en el nacional (en 2012 logró su primer Sol en la Guía Repsol y desde finales de 2017 luce su segundo) e internacional.

Diez años después de la fundación del nuevo Cal ParadísMiguel Barrera conseguiría la primera estrella Michelin para un restaurante de Castellón. Un reconocimiento que la provincia siente como suyo y en el que, de alguna forma, está representada toda la gastronomía local. “Mi cocina se basa en los productos de la tierra –hasta en un 90%- y de temporada”Verduras de la zona, pescados de las lonjas de la provincia, carnes del Maestrat y productos elevados a la categoría de culto como la trufa o las setas, forman parte del ideario gastronómico del chef castellonense, tal y como recoge el escritor Joan Garí en el libro ‘El rebost perfecte, la cuina de Miguel Barrera’.

Durante los últimos años, Miguel Barrera se ha convertido también en ponente habitual en los principales foros gastronómicos tanto a nivel nacional como internacional. Sin ir más lejos en 2019 ha participado en diferentes eventos gastronómicos celebrados en Corea del Sur, Singapur, Suiza, Holanda o Japón.

Asimismo, Miguel Barrera continúa embarcado en otros proyectos más allá de Cal Paradís. El más destacado es el hecho de entrar en el selecto grupo de los chefs de la cadena hotelera NH con la apertura del restaurante El Rebost de Miguel Barrera.